La pincelada de colores
que despliega tu esencia,
es la ternura
de una perfección caprichosa,
solo a ti el sol te ilumina
complacido
de poder ver tus ojos
melancólicamente preciosos como rubíes
en
medio del alba.
Engañas a mis recuerdos,
al sentir que todo regresa
cuando tu voz me alcanza,
y es hay cuando la conciencia
se despierta
para verte
bella,
aunque solo sea en el ocaso
de tu ausencia.
Esos ojos que el sol envidia,
yo los extraño,
porque de ellos busque
la fragancia de mi alma.
Pero más que mi alma,
le pido
al sol que te ilumine de nuevo
para poder ver el infinito de la tuya,
y
descubrir que la vida sin ti
es la noche distanciada.
JS
La segunda estrofa de tu poema me recuerda, en parte, a una de las obsesiones de Maqroll el Gaviero:
ResponderEliminar"Aprender, sobre todo, a desconfiar de la memoria. Lo que creemos recordar es por completo ajeno y diferente a lo que en verdad sucedió. Cuántos momentos de un irritante y penoso hastío nos lo devuelve la memoria, años después, como episodios de una espléndida felicidad. La nostalgia es la mentira gracias a la cual nos acercamos más pronto a la muerte. Vivir sin recordar sería, tal vez, el secreto de los dioses".
Me gusta esa perspectiva de amor: se magnifica en la ausencia; las cercanías se anhelan sobremanera, pero hay un etcétera de imposibles.
Un saludo.